Discurso del Obispo Al 122o Concilio Anual de la Diócesis Episcopal de West Texas
Delegados y Alternos
Clero de West Texas
Amigos, invitados y los que nos ven en línea
Personal Diocesano
SALUDOS
¡Buenos días! Gracia y paz a ustedes, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Grace to you and peace from God our Father, and the Lord Jesus Christ! (Filipenses 1:2) Es digno, justo y saludable estar reunidos aquí en la ciudad de Corpus Christi - el cuerpo de Cristo – para este 122o Concilio Anual de la Diócesis de West Texas.
Nuestros anfitriones aquí son tres iglesias y sus fieles clérigos y líderes laicos:
+ St. Francis’ Victoria y su Rector, el Rvdo. Stephen Carson y
Copresidenta: la Sra. Melanie Klotzman
+ Trinity Church y Escuela en Victoria y su Rector, el Rvdo. Michael Koehler y
Copresidenta: la Sra. Susan Hall Angerstein
+ St. Philip’s Church y Escuela en Beeville y su Rector. El Rvdo. Andrew Green y
Copresidenta: la Sra. Carol Green
Envío de Saludos
Invito a este Concilio, por medio del Secretario Diocesano, el Rvdo. Ramiro López, a enviar nuestros saludos y amor sincero a varios de nuestros antiguos obispos y sus cónyuges:
· Al Rvdmo. James Folts, 8o Obispo de West Texas, quien está con nosotros en línea desde Boerne
· Al Rvdmo. Gary Lillibridge, 9o Obispo de West Texas y a su esposa Catherine y
· Al Rvdmo. David Reed, 10o Obispo de West Texas y a su esposa Patti
· Les invito también a enviar nuestros saludos al Rvdmo. Rayford High, antiguo Obispo Asistente en West Texas y a su esposa le Rvda. Canóniga Ann Normand
También damos la bienvenida a este Concilio al Rvdmo. Craig Loya, Obispo de Minnesota. Un discurso que pronunció el otoño pasado a la Cámara de Obispos en la República Dominicana me impresionó sobremanera y me alegro mucho de que haya aceptado mi invitación a venir a compartir con nosotros el trabajo que está haciendo. Pero tengo que reconocer que no fue muy difícil invitar y convencer al Obispo de Minnesota – en pleno invierno – a venir a pasar unos días en la costa del Golfo de México de Texas.
La Obispa Cortiñas
En marzo de 2025, nos reunimos, con nuestro Obispo Primado Sean Rowe y con más de una docena de otros obispos, nuestro clero y feligreses en la iglesia St. John’s de McAllen para consagrar a la 8a Obispa Sufragánea de West Texas, la Rvdma. Angela Cortiñas. Me faltan las palabras para expresarles mi gratitud a ustedes y al Espíritu Santo por haberla elegido para este ministerio. Y también me faltan las palabras para describir cómo me alegro de que ella haya dicho “Aquí estoy, Envíame a mí.” Aunque obligada a ser zurda temporalmente, ha seguido sirviendo al Señor, al clero y a los miembros de las iglesias de West Texas y le agradezco sobremanera su trabajo duro, su fe profunda y su gran sentido del humor y su compromiso con este ministerio episcopal. El año 2026 será la primera vez en más de cinco años que tenemos dos obispos a tiempo completo en West Texas y estoy muy agradecido. Ella ha trabajado con empeño en las áreas de formación cristiana, ministerios hispanos y apoyo al clero. Ella nos hablará en más detalle mañana por la mañana. Les invito a unirse a mí para expresarle nuestra gratitud por su fiel ministerio recorriendo las millas y millas de West Texas.
Tema del Concilio
Como ustedes ya saben, elegí el tema de este concilio de Romanos 12:9 –“El amor debe ser sincero.” Según mencioné ayer, elegí este tema hace muchos meses. Uno de los objetivos de Pablo en su carta a los Romanos es describir para los seguidores de Jesucristo en qué consiste vivir vidas que son santas y aceptables a Dios; vidas transformadas por nuestro propio encuentro con la gracia, misericordia y poder de nuestro Señor crucificado y resucitado.
En el capítulo 12 de Romanos, Pablo escribe una letanía de exhortaciones, frases, descripciones y acciones que describen esta forma santa de vivir:
• Aborrezcan el mal;
• Aférrense al bien;
• Ámense unos a otros con afecto mutuo;
• Supérense unos a otros al demostrar honor;
• No dejen de ser diligentes;
• Sean ardientes en el espíritu;
• Sirvan al Señor;
• Alégrense en la esperanza;
• Sean pacientes en el sufrimiento;
• Perseveren en la oración;
• Ayuden a los santos necesitados;
• Ofrezcan hospitalidad a los extranjeros;
• Bendigan a quienes los persiguen; bendíganlos y no los maldigan;
• Vivan en armonía unos con otros;
• No sean altivos, sino sean solidarios con los humildes;
• No paguen a nadie mal por mal…
Esa larga lista de exhortaciones a una vida santa comienza con el amor: “El amor debe ser sincero”. Según Pablo, el amor profundo e incondicional de Dios por nosotros es el comienzo de una vida santa. Amamos sinceramente porque Dios nos amó primero de manera sincera, auténtica y justa.
Sé, y ustedes también, que el mundo necesita ese amor sincero. Estados Unidos necesita ese amor auténtico. Las personas en nuestras congregaciones, en nuestros vecindarios y en nuestras comunidades necesitan ver, sentir y experimentar ese amor sincero, porque estamos rodeados de tantos mensajes y tantas acciones que distan mucho de él.
Nuestro tema este año es una contraposición directa a un falso evangelio cristiano, comúnmente llamado nacionalismo cristiano. El nacionalismo cristiano es la unión del cristianismo evangélico con la política estadounidense. Este nacionalismo cristiano promueve un evangelio brillante, atractivo y patriótico por fuera, pero por dentro está podrido. La versión particular de este nacionalismo cristiano que escucho con frecuencia proclama que está bien odiar si es en el nombre de Jesús. Proclama falsamente que la empatía y la misericordia son debilidades, y que Dios ama a Estados Unidos más que a nadie. Este nacionalismo cristiano tiene sus raíces en la supremacía blanca y el racismo. Es contrario al Evangelio de Jesucristo y extremadamente peligroso para Estados Unidos.
Recientemente hemos visto elementos de esta falsa enseñanza implementados en las calles de Minneapolis y en otras ciudades del país, así como en nuestra propia diócesis. El discurso de odio constante dirigido a los inmigrantes proclama que, de alguna manera, son menos humanos, menos valiosos y menos dignos que los demás. Las tácticas violentas han sembrado el miedo, la intimidación e incluso la muerte en nuestras calles. Seamos claros: Estados Unidos necesita una política de inmigración. Esa política deberá implementarse. Esto no es nuevo. No estoy aquí para hablar de la política de los acontecimientos recientes. Estoy aquí para hablar de lo que sé. Sé que todo ser humano está hecho a imagen y semejanza de Dios todopoderoso. Sé que la enseñanza más fundamental de Jesús es amar a nuestro Dios y a nuestro prójimo. Sé que yo, y casi todos ustedes, hemos jurado que, porque seguimos a Jesús, nos esforzamos por respetar la dignidad de todo ser humano. Y sé que las palabras y acciones de odio y violencia en algunos lugares de Estados Unidos contradicen directamente la verdad de que todo ser humano está hecho a imagen y semejanza de Dios. Cada uno. Repito, no hay lugar en Estados Unidos ni en la Iglesia para el odio, ni para el lenguaje y las tácticas que deshumanizan a las personas, tanto a los ciudadanos como a los inmigrantes. La Iglesia es la conciencia de nuestra sociedad, y hay momentos en que debemos hablar. Y cuando hablamos, no debemos ser partidistas ni añadir ruido a una nación profundamente dividida políticamente. Debemos hablar de lo que sabemos.
El Evangelio de Jesucristo está por encima de la política partidista, y por eso, en nombre de seguir a Jesús, les digo que en Estados Unidos nadie debe ser detenido, sacado de su coche, ni arrestado, ni su casa invadida únicamente por el color de su piel o los idiomas que habla. El Obispo de West Texas no debería tener que advertir a los miembros del personal diocesano y a algunos miembros del clero que deben llevar consigo sus pasaportes por ser ciudadanos de color o latinos.
Creo que Estados Unidos puede tener fronteras seguras y compasión al mismo tiempo. Creo que podemos tener una política migratoria y respetar la dignidad de todo ser humano. También creo que la gente puede protestar pacíficamente y tratar a los demás con dignidad.
La iglesia puede combatir las falsas enseñanzas del nacionalismo cristiano y algunas de las que vemos en nuestras calles, pero esto no se hace publicando argumentos en redes sociales ni tomando represalias contra oponentes políticos. Combatimos las falsas enseñanzas dejando que nuestro amor sea sincero; mostramos a nuestras comunidades otro camino, uno mejor, dejando que nuestro amor sea auténtico; no rebajándonos a insultos ni a la intimidación, sino a un amor grande, justo y auténtico.
Si nuestro amor es sincero, también significa que tendremos compasión por los agentes de inmigración, los agentes de la patrulla fronteriza, los agentes del orden público y los miembros de la guardia nacional, quienes a menudo se ven en situaciones desafiantes, moralmente cuestionables y peligrosas. Ellos también son dignos de un amor sincero.
Si amamos genuinamente; si mostramos a nuestras comunidades otra manera de ser; entonces, algún día, cuando ya no estemos, y la gente recuerde nuestras palabras y acciones, podría citar el pasaje de Isaías que escuchamos el Miércoles de Ceniza: ellos fueron los "Reparadores de la Brecha", "Restauradores de calles para vivir" y "Amaron Sinceramente".
Los últimos meses han sido increíblemente difíciles para el clero de la Diócesis de West Texas. Saber qué decir y qué no decir; proclamar el evangelio de Jesucristo sin que suene a política partidista; predicar cuando la gente es muy sensible a cada matiz: estos son tiempos difíciles. Y los invito a agradecer a su clero por su fiel y desafiante ministerio entre nosotros, mientras buscan mostrar lo que significa tener un amor genuino y auténtico.
Inundación del Río Guadalupe
Durante 2025, la Diócesis de West Texas experimentó un amor sincero y auténtico cuando, en la oscuridad de la madrugada del 4 de julio, una inundación arrasó el valle del Río Guadalupe en los condados de Kerr y Kendall. Al final del día, 119 personas habían fallecido en el condado de Kerr, entre ellas 36 niños y 16 personas mayores de 70 años. Fue la inundación más mortífera en Estados Unidos en más de 50 años.
A las pocas horas de que se difundiera la noticia de lo que estaba sucediendo en el Hill Country, mi teléfono empezó a sonar y mi correo electrónico se llenó. Uno de los primeros en llamar fue el obispo primado Sean Rowe, quien me dijo: "Veo lo que está sucediendo en tu diócesis y tengo a tu disposición todo lo que necesites". Esos mensajes de amor auténtico siguieron llegando durante todo el día, el fin de semana, la semana siguiente y las semanas y meses siguientes: mensajes de texto, correos electrónicos, cartas, cheques, tarjetas y oraciones llegaron a raudales desde casi todas las diócesis de la Iglesia Episcopal y varias partes de la Comunión Anglicana, de obispos, arzobispos, clases de escuela dominical e iglesias pequeñas y grandes. Y, por supuesto, de personas e iglesias aquí mismo, en la Diócesis de West Texas, que ofrecieron ayuda a sus vecinos de Kerrville.
Para que se hagan una idea, aquí tienen un mapa que muestra la cantidad de mensajes o contribuciones financieras que recibimos.
Tuve la suerte de visitar y ver a los feligreses de St. Peter’s en Kerrville reunirse y compartir lágrimas, abrazos y amor genuino en los días posteriores a la inundación. Y luego se pusieron manos a la obra. El Rvdo. Bert Baetz, junto con el Rvdo. Mike Wheeler y el Rvdo. Rich Nelson, la junta parroquial, los líderes laicos, Katharine Boyette, Jenny Ligon y muchos más que no puedo enumerar, se organizaron y formaron un equipo increíble. Ofrecieron ayuda a los socorristas, las víctimas de las inundaciones, los dolientes, los niños, las escuelas, los que estaban en shock y quienes lo perdieron todo. Ya conocen parte de su historia.
La Iglesia St. Peter’s, la Agencia Episcopal de Alivio y Desarrollo, la Diócesis de West Texas y la Fundación Hill Country Area Foundation continúan colaborando para difundir de forma concreta el amor auténtico al servir a nuestros vecinos más necesitados. Como escucharon ayer, nuestro trabajo conjunto más reciente consiste en realojar a las familias que perdieron sus hogares en las inundaciones. Nos hemos fijado la audaz meta de realojar a la mitad de quienes perdieron sus hogares antes del 4 de julio. Y creo que podemos lograrlo. También se están realizando planes para la construcción de una hermosa capilla en la comunidad de Hunt, donde la iglesia St. Peter’s ha estado celebrando sus cultos todos los domingos desde la semana posterior a la inundación.
Saben que, río abajo de Kerrville, se encuentra nuestro querido campamento Camp Capers en el río Guadalupe. Ni durante esta inundación, ni durante ninguna inundación anterior en los últimos 75 años, ningún edificio en uso del campamento Camp Capers se vio afectado por las aguas. Nos dedicamos, ante todo, a la seguridad de nuestros campistas, personal y los que asisten a las conferencias. Nuestro campamento ya estaba certificado por la Asociación Americana de Campamentos y cumple con sus estrictos requisitos. Ya estamos implementando con gusto las nuevas normas estatales diseñadas para mantener seguros a niños y adultos en Camp Capers, donde pueden encontrar a nuestro Señor Resucitado, experimentar el amor sincero y transformar sus vidas.
Diaconado y Camino a la Ordenación
Para mí, siendo estudiante de secundaria, Camp Capers fue el primer lugar donde vi a un sacerdote divertirse. Fue el primer lugar donde vi a miembros del clero hacer cosas normales como lanzar un Frisbee, hacer una bomba en la alberca o disfrazarse y participar en una comedia cómica. Fue fundamental para orientarme hacia la ordenación y, finalmente, para convertirme en diácono y luego en sacerdote.
El año pasado, en este Concilio, les describí la creciente escasez de clérigos en la Iglesia Episcopal y en nuestra propia diócesis. Fue una de las razones por las que elegí, como tema de nuestro Concilio, un versículo del profeta Isaías: "Aquí estoy; envíame a mí". Me complace compartir con ustedes que el tema de nuestro Concilio del año pasado funcionó bien. Ustedes y los miembros de nuestras congregaciones respondieron al llamado de Dios a tomar en serio que cada uno de nosotros está llamado por Él al ministerio. Cada uno de nosotros tiene una vocación.
Bajo el liderazgo del Archidiácono Mike Besson y la Directora de Ministerios Universitarios y para Jóvenes Adultos, Tami Woods, organizamos nuestro primer Fin de Semana de Descubrimiento el otoño pasado, con 37 participantes reunidos para hablar sobre cómo discernir lo que el Espíritu Santo está haciendo en nuestras vidas y sobre los llamados al ministerio laico, el diaconado, el sacerdocio bivocacional y el sacerdocio a tiempo completo. Nuestro próximo Fin de Semana de Descubrimiento está programado para el 24 de abril en el Centro de Conferencias de Mustang Island, y actualmente todavía hay espacio.
Como resultado de estos esfuerzos, me complace compartir con ustedes que hay literalmente 15 veces más personas en el proceso de discernimiento hacia la ordenación que hace un año.
Y, suponiendo que todo salga según lo previsto, nuestro primer grupo de cuatro, o incluso seis personas, comenzará este otoño sus estudios para convertirse en diáconos permanentes o vocacionales en la Diócesis de West Texas.
La mayoría de ellos estudiarán en la Escuela de Iona, nuestra rama del Iona Collaborative. Desde hace poco más de un año, hemos estado trabajando para reorganizar y expandir el programa de Iona en West Texas. Estoy muy agradecido con el ministerio del Rvdo. John Badders, quien fue el primer decano de nuestra Escuela de Iona. Ya se jubiló y he nombrado al Rvdo. Alex Holloway decano interino. Se ha trabajado para expandir esta escuela para contar con tres modalidades: una de ministerio laico, una de diaconado y una de sacerdocio bivocacional. Aún queda mucho por hacer, pero vamos por buen camino para reabrir este otoño. En este concilio, nuestro decano interino les dará más información.
Plantación de Iglesias
Un área donde la Diócesis de West Texas necesita clérigos para servir es para la plantación de iglesias. El año pasado, nombré un grupo de trabajo presidido por el Rvdo. Mike Michie para explorar, investigar y desarrollar planes para plantar nuevas iglesias en la Diócesis de West Texas. Nuestra iglesia más reciente, St. Nicholas en Bulverde/Spring Branch, ha tenido mucho éxito. En toda la diócesis, existen muchos lugares aptos para plantar nuevas iglesias; muchas zonas de nuestra diócesis están creciendo rápidamente en población. El grupo de trabajo ha identificado nueve lugares como excelentes, y les pedí que los agruparan en tres categorías: Ahora, Próximamente y Más adelante.
Esta tarde escucharán su informe completo. Recomiendan que se incluyan tres áreas en la categoría "Ahora". Son, sin ningún orden en particular:
1. Alamo Ranch, al oeste de San Antonio, fuera del Loop 1604.
2. La zona de Cibolo/Schertz, al norte de San Antonio.
3. La zona sureste de New Braunfels hasta el lago McQueeney.
Buscamos un plantador de iglesias para comenzar a trabajar explorando y discerniendo cuál es el área más adecuada para él o ella. Este es uno de los ingredientes clave de la plantación de iglesias: armonizar el contexto, la cultura y la singularidad del área con los dones únicos del plantador. También se trabajará para asociarse con las iglesias existentes en la diócesis para que la próxima plantación no sea realizada por la Oficina Diocesana, sino por la gente de West Texas. Si tú o alguien que conoces tiene un llamado a ser plantador de iglesias, por favor, contáctanos o habla con el Archidiácono Besson. Nos encantaría saber de ti sobre la plantación de una comunidad cristiana episcopal que comparta el amor sincero de Jesucristo. Durante dos años, la Rvda. Canóniga Leyla King ha encabezado nuestro ministerio y misión en, con y a través de nuestras iglesias. En West Texas, 45 de nuestras 87 iglesias tienen 50 personas o menos en un domingo promedio. La Canóniga King nos recuerda constante y apasionadamente que las iglesias pequeñas pueden tener, y de hecho tienen, un gran impacto en sus comunidades. Las iglesis pequeñas son criaturas únicas en el mundo de las congregaciones; pueden ser flexibles y experimentales; y son y pueden ser luces brillantes de identidad episcopal y amor genuino en sus comunidades. West Texas es una de las diócesis de la Iglesia Episcopal que lidera este ministerio, y estoy orgulloso del ministerio que realizamos.
El año pasado, la Oficina Diocesana, bajo el liderazgo de las canónigas King y Mowen, y nuestra directora financiera, Anna Tarver, experimentó con un programa piloto para ayudar a las pequeñas iglesias con su administración financiera y mayordomía. Ha sido un gran éxito. Sin costo alguno para estas iglesias, la Oficina Diocesana se ha hecho cargo de áreas como la nómina, los informes financieros mensuales, la asistencia con las auditorías y más. El próximo año ampliaremos este programa y ampliaremos nuestros ofrecimientos para ayudar a nuestras iglesias pequeñas a prosperar y crecer en salud, mientras sirven al Señor y a los demás.
Misión Mundial
En relación con el servicio al Señor y a los demás, me refiero ahora al trabajo del Departamento de Misión Mundial. Este departamento ha experimentado algunos cambios estructurales tras la jubilación de Marthe Curry. Durante 2025, el Comité de Misión Mundial y yo adoptamos seis principios rectores para el Departamento de Misión Mundial. Estos son:
1. Nos esforzaremos por invitar, conectar, incorporar, involucrar y empoderar a las iglesias y personas de la Diócesis de West Texas en los Ministerios de Misión Mundial. Esa es la función más básica del departamento.
2. El Ministerio de Misión Mundial está basada en las relaciones: nuestra relación con Jesucristo y nuestra relación con las personas con quienes servimos. Nos esforzaremos por ser más relacionales y menos transaccionales. Tenemos mucho que aprender.
3. Evitaremos crear dependencias financieras y buscaremos empoderar a las personas con quienes nos relacionamos para que ellas nos transformen a nosotros también.
4. En la mayor medida posible, coordinaremos nuestros ministerios con los obispos locales y las diócesis anglicanas.
5. Planificaremos con anticipación para comunicarnos de manera más efectiva, involucrar mejor a más iglesias y personas, y ser buenos administradores de nuestros recursos.
6. Reconociendo nuestra conexión, evitaremos obrar de forma aislada y buscaremos comunicarnos y colaborar con otros ministerios dentro y fuera del Departamento de Misión Mundial.
Con estos principios rectores en mente, el Departamento de Misión Mundial elaboró un catálogo de oportunidades que encontrarán en sus mesas. El año pasado, en este Concilio, los invité a apoyar becas para hijos de clérigos y otras personas en nuestra Diócesis compañera de Nebbi. Respondieron con generosidad y amabilidad, y les agradezco, y la Diócesis de Nebbi también. En el catálogo encontrarán oportunidades para colaborar mediante la oración, contribuciones financieras y ministerio presencial con muchos de los Ministerios de Misión Mundial de la Diócesis de West Texas. El catálogo no es una lista completa de lo que hace cada iglesia. Más bien, es un catálogo de ministerios en los que varias iglesias y la diócesis han colaborado. Se lo recomiendo a ustedes, a sus Juntas Parroquiales y Comités del Obispo como una manera para que ustedes y su iglesia ayuden con amor sincero a las personas, tanto cercanas como lejanas. Pueden y deben visitar su puesto en el área de exhibición para obtener más información y conversar.
Cuotas y Dotaciones
El año pasado, en este concilio, propuse la creación de un grupo de trabajo para estudiar la cuota diocesana. Tardé casi todo el año en formarlo, pero me complace informar que ya se ha formado el grupo de trabajo, compuesto por una docena de clérigos y líderes laicos de toda la diócesis, copresidido por la Rvda. Beth Knowlton, de St. Mark's, San Antonio, y el Sr. Seth McCabe, de St. Luke's, San Antonio. Su trabajo comenzará esta primavera. Como parte de cualquier debate sobre las cuotas y la salud financiera diocesana, también debemos hablar de la necesidad de aumentar los ingresos provenientes de las dotaciones. El año pasado propuse el establecimiento de una dotación general para apoyar los Ministerios de Campamentos y Conferencias de la diócesis. El objetivo inicial de dicha dotación es de 10 millones de dólares. Me complace informar que la dotación se ha establecido en la Fundación Diocesana. Recibió su primera donación de $500,000 este otoño, y con otras contribuciones y honorarios, ahora suma un total de $1,000,000. El trabajo para expandir esta dotación continuará en 2026 y en adelante. Si tienen alguna pregunta al respecto, por favor, contáctenme y con gusto los visitaré.
¿Estás paralizado?
Al recorrer esta maravillosa Diócesis de West Texas, a veces noto iglesias o ministerios paralizados. Veo iglesias o ciertos ministerios dentro de una iglesia que están estancados. Y a veces hay una sensación de impotencia. Nuestro equipo de filmación grabó uno de estos incidentes recientemente: haz clic aquí para ver el video.
A veces nos sentimos paralizados, paralizados por la inacción y la incertidumbre, y no sabemos qué hacer. Si tu iglesia está paralizada, no estás indefenso. La ayuda está cerca; es cuestión de solo una llamada, un correo electrónico o un mensaje de texto. El personal diocesano existe para servir al clero, las iglesias, las escuelas, los ministerios y a la gente de West Texas. Estamos listos para ayudar.
Si tu iglesia está estancada y no tiene una visión clara de lo que sigue, llámanos y te ayudaremos a encontrar el camino. Si tu Ministerio de Mayordomía está paralizado, envíanos un correo electrónico y te pondremos en contacto con personas que pueden guiarte para seguir adelante. Si tu formación cristiana, tu ministerio juvenil, tus ministerios de asistencia, tu contabilidad o tus habilidades presupuestarias están estancados, tenemos personas que pueden ayudar. No estás indefenso para generar un cambio. Así que no seamos como personas atrapadas en una escalera mecánica. La ayuda está a tu alcance.
Alguien preguntó recientemente: "¿Qué obtenemos a cambio del dinero que pagamos en cuotas?". Si bien esta pregunta es bastante transaccional, nuestras cuotas tienen que ver con ministerios que podemos realizar juntos como diócesis. Y aunque puedo darles una lista de 100 cosas que obtienen a cambio de su cuota, entiendo la pregunta.
Una de las cosas que obtienen es un personal diocesano trabajador, dedicado y fiel, y acceso a una amplia red de clérigos y personas en toda la Diócesis de West Texas, listos y dispuestos a responderles. Simplemente miren a su alrededor. Somos el Cuerpo de Cristo. ¿Qué obtenemos a cambio de nuestra cuota? Contamos con una comunidad de cristianos episcopales solidarios, dispuestos a brindar un apoyo sincero cuando otra iglesia atraviesa dificultades o se enfrenta a un desastre imprevisto. Nos tienen a todos en esta sala.
Y cuentan con obispos que los aman profundamente y con ternura; que rezan por ustedes todos los días; y que están a una llamada de distancia. Este es mi tercer año como obispo de la Diócesis de West Texas. No hay mayor honor ni privilegio que pueda imaginar que servir al Señor con ustedes en este lugar.
Que Dios los bendiga. Y que nuestro amor sea sincero.


